> El diario de Antonio: abril 2014

miércoles, 23 de abril de 2014

¡Feliz Día del Libro!

¡Hola, lectores! 

El Día del Libro y los Derechos de Autor conmemora la muerte de Miguel de Cervantes y a William Shakespeare, entre otros nacimientos y fallecimientos de personas relacionadas con la literatura. Aunque la UNESCO lo instauró de manera oficial en 1995, sus orígenes se remontan a 1926, cuando Vicente Clavel Andrés, un escritor valenciano propuso dedicar un día a esos amigos que nos abren las puertas a nuevos mundos y emociones. Primero se celebro el 7 de octubre, posible fecha del nacimiento de Cervantes, pero después se optó por elegir el día 23. Esta fecha impregna las calles de un espíritu literario precioso, y éstas se ven repletas de puestos de libros y, sobre todo en Cataluña, flores. También hay firmas y coloquios de autores, actividades y juegos de literatura. Esto es muy importante, pues anima a los jóvenes y no tan jóvenes a emprender el emocionante viaje de la lectura, ya que nunca es tarde para hacerlo.


Aprovechando esta fecha tan especial, los booktubers de habla hispana han hecho un vídeo cada uno recomendando un libro, y todos están agrupados en una playlist. Yo me he unido a la iniciativa y he subido mi recomendación, que os dejo aquí abajo por si queréis verla.


¡EMPÁPATE DEL ESPÍRITU LITERARIO Y VIVE ESTE DÍA TAN ESPECIAL!

Si quieres saber más:

sábado, 19 de abril de 2014

Reseña: Siempre

LA SINOPSIS Y LA OPINIÓN CONTIENEN SPOILERS DE LOS LIBROS ANTERIORES


-Datos técnicos
-Autora: Maggie Stiefvater
-Editorial: SM
-Traductor: Diego de los Santos
-Número de páginas: 492

-Sinopsis
Se acabó el juego. Ahora las apuestas son a vida... o muerte. Los lobos de Mercy Falls vuelven a salir en las noticias. Hace diez años, la manada atacó a una chica. Los periodistas manejaron la palabra "accidente". Una década más tarde, ha muerto otra chica. Ahora, la palabra es "exterminio". El tiempo se agota para Sam y Grace, para Isabel y Cole. Esta vez, las despedidas pueden ser para siempre.

Siempre es el tercer libro de la trilogía de Los lobos de Mercy Falls, que comenzó con Temblor y siguió con Rastro. En este segundo tomo, Grace acabó convertida en loba, y mientras ella deambula por el bosque de Boundary, Sam, acusado de su secuestro y asesinato, pasa los días lamentando su pérdida. Por su parte, Cole investiga una cura para las transformaciones usándose a sí mismo como conejillo de indias. Y en medio de todo esto, el padre de Isabel, Tom Culpeper, planea una cacería para acabar con los lobos, poniendo en una situaciación muy comprometida tanto a la manada como a los cuatro protagonistas. Esta última entrega prometía una historia llena de tensión y altibajos, y aunque no tenga un ritmo muy, cumple su premisa y en se lee con facilidad y de forma amena. Pese a ello, me demoré bastante en leerlo. El motivo principal es que durante su lectura atravesé una época en la que no tenía muchas ganas de leer -las cuales, a propósito, ya he recuperado-. No obstante, también influyó el hecho de que acabarlo suponía decir adiós a los personajes y a la historia, y era algo que no quería hacer. 

La prosa de Maggie es mágica y cercana, única y especial, y sólo por ella ya merece la pena la trilogía, así como por conocer las poesías que cita y las canciones de Sam, llenas de significado. La autora hace unas descripciones que atienden al más mínimo detalle. Gracias a eso puedes ponerte en la piel de los personajes y sentir lo mismo que ellos, así como situarte en los diversos lugares que albergan la historia. En el libro hay dos romances: el de Sam y Grace y el de Isabel y Cole, que además constituyen las cuatro voces narradoras. El primero es dulce y cariñoso. Su relación se ha cocido ha fuego lento y fortalecido con los obstáculos, y entre ellos no hay secretos ni barreras; ahora están más unidos que nunca. Por su parte, Cole e Isabel son atrevidos e impulsivos. Discuten y se ofenden, pasan tiempo sin dirigirse la palabra, pero en el fondo saben que se necesitan, y cada vez que se ven saltan chispas. Son dos parejas muy distintas que aportan al libro un toque distintivo. También cabe destacar el gran trabajo que ha hecho la escritora en lo referente a los lobos: ha otorgado a cada uno un papel en la manada, describe cuáles son sus hábitos de vida y cómo logran la supervivencia, y también explica las posturas y los gestos que adoptan para transmitir sumisión o desafío, cómo se llevan a cabo las peleas...

Los personajes han evolucionado y cambiado, y eso se observa en su forma de pensar y de actuar. No obstante, también hay ocasiones en las que se equivocan y actúan en contra de sus principios. Grace es sensata y responsable en algunos aspectos, y aunque a veces le cuesta tomar la decisión correcta, lo acaba haciendo, pensando más en los demás que en ella misma. También tenemos a Sam, que sigue siendo el chico romántico y sensible de Temblor, aunque ahora es más duro. Al igual que Grace, se rezaga en algunas cosas, pero como ella, acaba haciendo lo que debe. Por otro lado está Cole, que bajo su máscara de prepotencia e indiferencia esconde a una buena persona con ganas de ayudar, sin apartar su faceta atrevida. Y como protagonista queda Isabel, una joven de buenas intenciones escondida tras su imagen de malvada y estirada a la que sólo conocen sus amigos. También hay personajes secundarios: el tozudo padre de Grace, su más permisiva madre, su buena amiga Rachel, el colaborador agente Koenig, el retorcido padre de Isabel y su madre, que vive a su sombra, y los lobos de la manada, entre ellos Shelby, despiadada en su forma humana y lobuna.

Sé que hay personas a las que el final de la trilogía les decepcionó, pero yo no me incluyo entre ellas. Puede que no sea el típico "acabaron felices y comieron perdices", pero para mí, es el más adecuado. Me gusta que los libros reflejen que no todo es justo y acaba bien. Además, en mi opinión, acaba donde tiene que acabar, sin necesidad de epílogo o más páginas. En definitiva, Siempre es un final de trilogía lleno de sorpresas y desencuentros, que me ha dejado con un muy buen sabor de boca. Tiene una narración muy bonita que te permite ver la historia desde cuatro puntos de vista distintos. Las relaciones amorosas han evolucionado y se han consolidado, y el contraste entre las dos da un toque especial a la novela, que ya lo es de por sí. También cabe de destacar la evolución de los personajes y cómo ahora son más conscientes de las repercusiones de sus actos. Por último, recalcar el final, en mi opinión, perfecto y sin ningún punto a cambiar. Si todavía estáis pensando en leer esta trilogía y no estáis seguros, hacedlo, porque hay muy pocas posibilidades de que os decepcione. 

Pobres desgraciadas – Dijo Cole con la mirada fija en las estrellas-. Deben  de estar hartas de vernos cometer los mismos errores una y otra vez.